Nuestra primera salida procesional

Cualquier comienzo nunca fue fácil

Existe un dicho popular que dice así, “ cualquier comienzo nunca fue fácil”, y cierto que es.
Por ello, esta frase podemos aplicarla a la iniciación de un proyecto, negocio o creación, incluso
extrapolable también a nuestro “mundo cofrade”. Centrémonos en este ultimo que es lo que nos
atañe. Solo tenemos que prestar un poco de atención y apreciar el gran esfuerzo que las diferentes
Juntas de Gobierno que dirigen a nuestras cofradías acometen en el día a día para poder mantener
una institución que nos legaron, no solo me refiero al patrimonio tanto material, también al humano,
dejando aparte el capitulo referido a “la salida procesional” y extendiéndolo a la gran cantidad de
cultos y actos que se realizan a lo largo del año. Un esfuerzo no solo económico, si no institucional,
humano, etc, todo esto se agudiza aún más si cabe al referimos a las hermandades de nueva
fundación donde la carencia de gran parte de ajuar y relativa escasez de hermanos (menor cantidad
de ingresos) y si a esto le sumamos la lejanía de sus sedes canónicas donde están erigidas respecto
al centro de la ciudad y donde se encuentra el itinerario oficial en Semana Santa hacen
extremadamente costosa su salida procesional, ya que por la distancia se aumenta las horas de
procesión, por lo cual los cofrades de más corta edad no participan en el mismo, restando así los
donativos por papeletas de sitio e incrementando los honorarios de las formaciones musicales, etc.
Solo hay que ponerse a pensar en esta situación que estamos viviendo en la actualidad en
nuestras cofradías y hermandades,“supuestamente” en una época en la que como dicen los jóvenes
“el rollo cofrade” esta de moda y donde proliferan los grupos de “chillonas”,“criticadores”,
“cangrejos de móvil en mano”, etc y escasea la autenticidad, sentimiento y cofrades de devoción.
Pues ahora imaginemos nuestra Semana Santa y sus cofradías hace setenta años. Años muy
difíciles en el que la carencia de muchas cosas que hoy denominamos de “primera necesidad” ni
existían, ya que apenas 14 años antes había finalizado la contienda de la Guerra Civil. Años en el
que llevar un misero jornal a casa era misión más que difícil. El asueto y los hoy tan necesarios
“hobbies” no figuraban en la vida de las personas, como mucho y no todos eran los privilegiados se
podía disfrutar de poder escuchar en una radio de lamparas la retransmisión de algún partido de
futbol o en su defecto un festejo taurino y por supuesto el asistir a la celebración de la Sagrada
Eucaristía.
Precisamente nuestra Hermandad nació en ese periodo de tiempo tan complicado y donde
este año celebramos la efeméride del LXX aniversario de nuestra primera salida procesional. Por
este motivo como anterior Cronista – Archivero de la Cofradía y humildemente como gran
conocedor de la historia de la misma, la Comisión del Boletín ha tenido a bien el pedirme de nuevo
que investigara en el recién clasificado archivo de la Hermandad para así poder llevarles algún
apunte curioso conmemorativo de esta efeméride para que de esta forma los más jóvenes y los no
tanto sepan de las vicisitudes y dificultades de nuestra Hermandad en sus orígenes.
Nos remontamos a mil novecientos cincuenta y tres, más concretamente al día veinticuatro
de enero. Ese día D. Blas Merino en calidad de “Alférez Mayor”, (haciendo funciones de
“Gobernador”) de nuestra Cofradía, denominada entonces “ ILUSTRE COFRADÍA DE JESÚS
DEL PERDÓN Y MARÍA STMA. DE LA ESPERANZA” y enclavada en la Parroquia de Santa
Isabel de Hungría según el articulo 60 del capitulo XII de los primitivos estatutos, se dirige en
misiva a la Agrupación de Cofradías para solicitar su inclusión en la misma y así poder realizar
“desfile procesional” por las calles de nuestra ciudad.

Una vez que la Agrupación de Cofradías incluye a nuestra Hermandad como tal en el
nomenclátor de cofradías de la ciudad, con gran regocijo por parte de la misma se reúnen el día
ocho de febrero en en sesión extraordinaria de Junta de Gobierno donde con mucha ilusión
comienzan a tratar los asuntos pertinentes a la organización de lo que sería “nuestra primera salida
procesional”.
En dicha reunión se exponen todos los “pros y contras”, siendo estos últimos innumerables,
haciendo prácticamente imposible el poder realizar el anhelado desfile procesional, ya que por
entonces la situación de las arcas de la hermandad eran paupérrimas y por supuesto la logística de la
misma corría la misma suerte. Dos problemas de gran calado eran los causantes de esta situación, el
primero era relacionado con nuestros Sagrados Titulares, ya los cuales no se encontraban en la
Parroquia de Santa Isabel y habría que trasladarlos una vez llegada las vísperas de Semana Santa,
siendo esto poco viable debido a la escasa logística que la recién fundada cofradía poseía.
El segundo y el más peliagudo se trataba, como no del económico, ya que se había tenido
que realizar auténticos “milagros” en este apartado para poder acometer la hechura de la imagen de
Jesús del Perdón y también el de realizar de forma casi “artesanal” los tronos, (denominación de
antaño a los pasos). Una vez presentados los presupuestos del coste de las dos bandas de música y
los honorarios de las personas que empujasen a los “tronos” la Junta de Gobierno observan lo
elevados de los mismos, ya que la Parroquia se encontraba excesivamente lejos del marcado
“itinerario oficial” siendo gran cantidad las horas que la cofradía se encontraría en la calle,
encareciendo los servicios contratados para tal menester, siendo imposible el sufragarlos.
Dice el refrán que “ El hambre aviva el ingenio” y de ingenio nuestra Hermandad siempre
han ido sobrada, se decide por los asistentes a la misma enviar una carta al Excmo. Rvdo. Sr.
Obispo de la Diocesis de Jaén, por entonces D. Rafael García y García de Castro explicándole punto
por punto los problemas surgidos, SOLICITANDO un Templo lo más cercano al “Itinerario
Oficial” (C/ Bernabé Soriano) para así rebajar ostensiblemente los emolumento de la formaciones
musicales y las personas que empujasen a los tronos. Obteniendo el Beneplácito del Obispo, donde
como “sede accidental” (así se denomina en el escrito original) y solo para ese año sería la Basílica
Menor de San Ildefonso.
Como ya he dicho el ingenio prima en nuestra Cofradía, viendo que este problema se iba
solo a poder solucionar por un año en dicha “instancia” se aprovecha la misma para solicitar el
cambio de sede canónica a la aún en obras Parroquia de Cristo Rey, alegando también la cercanía a
la Prisión Provincial de donde y como figura en los Estatutos se lograría la libertad de aquellos que
cumpliendo condena se beneficiasen de la amnistía que concedía el Gobierno por entonces el Jueves
Santo.

Una vez finalizada la Semana Santa del año 1953 la cual se realizo nuestra flamante primera
salida procesional de la por entonces Iglesia Parroquial de San Ildefonso, se recibe contestación por
parte del Obispado de Jaén, donde como todos ya intuimos son aprobadas las peticiones realizadas
por la Hermandad, siendo modificado el articulo 60 del capitulo XII, donde figura desde entonces
como nuestra Sede Canónica la Iglesia de Cristo Rey.
Espero y deseo que esta colaboración sirva para que los cofrades más jóvenes y no tanto den
y sepan apreciar la importancia del legado del que hemos sido herederos por parte de nuestros
antecesores, los cuales seguro que como premio a su vida cristiana y entrega desmedida a Jesús y
María gozan de su presencia por los siglos de los siglos.

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